Soy un ser rabiosamente igual a los demás. Con humildad acepto sentirme tocado por la mirada del Creador y cuido de lo que me ha entregado. Me avergüenzo de los que se empeñan en reventar el planeta, pero contra ellos, lo único que he alzado en mi vida ha sido la voz. Me aburren los encargados de controlar, los explicadores de lo inexplicable y los vendedores de lo que más me conviene. Maldigo a los que organizan las guerras y a quienes nos cobran la entrada para ir a morir en ellas. Amo porque me resulta más fácil que odiar, porque me nace. Soy feliz con mi gente. Por mi familia daría la vida. Me duele la injusticia, pero me agotan más mis miserias que las de los demás, y si puedo, prefiero reír a llorar. Siempre he tenido más de lo que he necesitado y nunca me ha tocado la lotería. Preferiría robar a tener que pedir. Sueño mucho, tanto que a veces no me puedo dormir. Me gustan las puestas de sol y las noches de verano. Aunque solo tengo la certeza de mi propia existencia, sé que no estoy solo. Pertenezco a un lugar en el tiempo en el que puedo navegar con un nivel de libertad aceptable. El camino ha sido bueno, no me quejo, me siento alegre. Mis manos están llenas de la luz de las tormentas y tengo un montón de amigos. Hoy cumplo 50 años y me encuentro en medio de todo esto con un puñado de valientes que han aguantado el tirón, otros se han quedado atrás y algunos se han ido para siempre, a todos os considero de los míos.
miércoles 27 de agosto de 2008
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2 comentarios:
tu me enseniaste q para contener todo un mar en mis manos solo tenia q abrirlas, pues al cerrarlas el agua se escapaba. GRACIAS!
¡¡Felicidades, Boli!!. Ya has llegado a la mitad de tu vida. Te queda la otra mitad que es la más sabrosa, porque ahora puedes saborear todo lo que plantaste antes.
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