domingo, 1 de septiembre de 2019

COMUNICACION NOVIOLENTA

(apuntes sobre Facilitacion Noviolenta de Comunidades para Transiciones Ecosociales: F-NET)
Sobre textos de: Nacho García Pedraza, Jose Luis Fernández Casadevante, Javier Fernández Ramos, Tatiana Sibilia, Fernando Cembranos. Jose Angel Medina. Introducción de: Yayo Herrero

COMUNICACION NOVIOLENTA

La CNV nos invita a prestar atención a nuestro lenguaje para tomar conciencia de los procesos internos que activa; juzgar, comparar, atribuir responsabilidades (culpar), impartir castigos, exigir e imponer la voluntad propia a la del otro.
Marshall Rosenberg afirma que el tipo de sociedad que se genera a partir de nuestro lenguaje pertenece a la “cultura de la dominación”, cuyos pilares residen en los conceptos de “bien vs mal” y se refuerzan por otros como “recompensa, castigo, culpa y vergüenza”.
El lenguaje como herramienta para definir la realidad
El lenguaje y el desarrollo de las estructuras cognitivas
En el desarrollo de los seres humanos, a nivel neurológico, hay varios momentos claves que tienen una influencia muy importante en ámbitos como el desarrollo cognitivo, las respuestas emocionales y las relaciones. Antes de la aparición del lenguaje, los bebes son fundamentalmente seres sensoriales, es decir, que el canal de comunicación entre el bebé y el exterior es fundamentalmente el sistema sensorial que traslada los estímulos del exterior al interior a través del sistema nervioso. Allí son procesados de forma inmediata sin la mediación de conceptos. Los bebés viven en un estado de activación sensorial dónde todos los estímulos son percibidos al mismo tiempo formando parte de un todo sensorial y las respuestas tienen también un carácter sensorial, asociado con necesidades psicológicas y emocionales.
Con la llegada del lenguaje, tiene lugar un importante cambio. El lenguaje nos ofrece otra manera de relacionarnos con el exterior y los estímulos que nos ofrece, no solo a través de la estimulación sensorial, sino también a través de los conceptos que permiten empezar a organizar estas experiencias y les van dando significado.
El lenguaje como transmisión de valores, creencias y normas sociales
A partir de estos conceptos, los bebés empiezan a gestionar sus experiencias y pueden comunicárselas a otras personas. Esto marca el comienzo de la activación del neocortex y señala también una etapa nueva en el desarrollo de la persona, a partir de la cual los bebés empiezan a participar en el contexto social y cultural que les rodea, absorbiendo las normas, costumbres, creencias que son transmitidas a partir del lenguaje.
El lenguaje como Marco de percepción de los procesos
El lenguaje constituye la piedra angular sobre la que se articula el proceso cognitivo en si mismo, no solo a través de los conceptos, sino también a partir de la organización de dichos conceptos, que incrementa la capacidad de generar percepciones: Se produce el marco conceptual de organización y dotación de significado que acompaña las experiencias sensoriales. Nuestras percepciones determinan nuestra manera de ver el mundo y de interactuar con él. Un alto nivel de subjetividad en la realidad cuando nos referimos a ella, y el lenguaje contribuye de forma, habitualmente inconsciente, a esta subjetividad en la percepción de lo que nos rodea.
Los 4 pasos de la CNV como proceso de diferenciar y tomar conciencia
Las 4 distinciones principales son:
-        Observar no es lo mismo que juzgar, interpretar o comparar     
          Observación: Mi marido come más rápido que yo.
Interpretación: A mi marido le tiene sin cuidado y es poco respetuoso a la hora de la comida
-       Necesidades no es lo mismo que estrategias
Necesidad: Necesito tranquilidad y orden
Estrategia: Necesito que tú limpies la cocina
-       Sentimientos no es lo mismo que evaluaciones ocultas
Sentimiento: Estoy (me siento) preocupado y confuso.
Evaluación oculta: Me siento engañado.
-        Peticiones no es lo mismo que exigencias
Petición: ¿Te parece bien que vayamos a visitar a mis abuelos este fin de semana?’
Exigencia: Tenemos que ir a ver a mis abuelos este fin de semana.
La clave: Distinguir entre Necesidades y estrategias
Una de las mayores contribuciones de la CNV es identificar las necesidades como motivaciones universales para nuestras acciones. En la CNV se tratan las Necesidades como “la manifestación de la Vida en si misma que busca su realización a través de todos y cada uno de los seres vivos” Nos lleva a una comprensión de las Necesidades muy distinta de la habitual basada en carencias y debilidades. Las Necesidades son presentadas como una manifestación de la energía de la Vida que une a todos los seres vivos y nos invita, a través de la satisfacción de las Necesidades, a enriquecer la Vida. Todas las Necesidades tienen así la misma importancia y valor, que no la misma urgencia, y nuestro objetivo es satisfacer la mayor cantidad de necesidades sin que unas prevalezcan sobre las otras.
Una de las principales confusiones en nuestro lenguaje es que presentamos estrategias (formas de abordar una necesidad) como si fueran necesidades, y esta confusión es una de las mayores dificultades para gestionar un conflicto de forma satisfactoria. Nuestras estrategias son las acciones que elegimos, de forma más o menos consciente, para intentar satisfacer nuestras necesidades. Mientras que las necesidades son universales (ver apartado sobre motivaciones y necesidades en los grupos), las estrategias dependen de muchos factores, como el contexto sociocultural, los recursos disponibles, traumas, costumbres, nivel de conciencia, etc... Los conflictos se dan casi siempre al nivel de las estrategias, no al de las necesidades. Podríamos entender que las necesidades son lo “innegociable” mientras que se puede negociar las estrategias.
El papel y el objeto de las emociones
De la misma manera que entendemos los juicios y las interpretaciones como una “trágica expresión de nuestras necesidades” (Rosemberg), podemos ver como nuestras emociones son una “alarma” psicológica, cuyo propósito es alertarnos si nuestras necesidades están o no siendo satisfechas. Visto así, podemos considerar las Emociones como un mecanismo para identificar y visibilizar las Necesidades subyacentes
En este contexto, las emociones no son algo que haya que controlar o gestionar, sino una valiosa fuente de información que nos permite ser más consciente de las Necesidades que se ponen en juego en cada situación.
Entender el sistema nervioso para facilitar las interacciones entre las personas
El sistema límbico y el neocortex
El sistema nervioso humano es una red que se compone de millones de conexiones neuronales y diversos órganos. El cerebro es la parte central de esta red y entender algunas de sus funciones principales nos puede ayudar a saber cómo gestionarnos y cómo gestionar nuestras relaciones.
Las tres partes principales del cerebro humano
El cerebro reptiliano, es responsable del funcionamiento adecuado de todos los procesos vitales del organismo (homeostasis, circulación, respiración, digestión, etc...)
El cerebro límbico, también conocido como el cerebro emocional, se ocupa fundamentalmente de la supervivencia del organismo en el contexto que le rodea. Aquí encontramos 5 emociones principales nos aportan información sobre el estado de nuestra relación con el entorno y el nivel de seguridad en el que nos encontramos: Ira, tristeza, miedo, preocupación y alegría. El cerebro límbico, a través de una región llamada la Amígdala, es el primer puerto para la evaluación de los estímulos sensoriales que recibimos. Esta área del cerebro recibe los estímulos y evalúa si el nivel de seguridad del organismo es aceptable, transmitiendo la información al neocortex para una valoración posterior y una toma de decisiones. La Amígdala no tiene las siguientes funciones: El lenguaje, la lógica, la percepción temporal, la conciencia y la empatía. Todas estas son funciones que se desarrollan en el neocortex.
El neocortex, es la última parte que se desarrolla en el cerebro humano y es dónde tienen lugar la mayor parte de las capacidades que son específicas del ser humano, como el lenguaje complejo, la lógica, la intuición, la noción del espacio y el tiempo, la empatía, el análisis, la creatividad, la imaginación, la conciencia, etc… el organismo de los seres humanos es único en la naturaleza en gran parte debido al trabajo coordinado del hemisferio derecho y el izquierdo y de una serie de procesos tremendamente complejos que se dan entre ellos.
El sistema nervioso en situación de estrés
Cuando la Amígdala considera que el nivel de peligro o amenaza es muy grande y urgente como para esperar a la respuesta del neocortex, lo desconecta temporalmente y se hace cargo a partir del sistema nervioso autónomo. Las respuestas de las que dispone el sistema nervioso autónomo son básicamente tres: Enfrentarse, escapar, paralizarse.
Durante este proceso, la conexión con el neocortex, y todas sus funciones están temporalmente suspendidas, provocando respuestas rápidas e impulsivas, a menudo fuera del control consciente. Es un procedimiento que puede resultar muy útil en situaciones de amenaza vital, pero desafortunadamente es frecuente que la valoración de la Amígdala sobre nuestra situación de seguridad no sea adecuada, debido a que carece de una perspectiva más amplia, carece de lógica o empatía. La Amígdala está directamente relacionada con situaciones traumáticas, registrando la información sensorial relacionada con esa experiencia traumática y respondiendo de forma similar a estímulos similares como si la experiencia traumática se estuviera repitiendo aunque no sea así. Esto explica porque a veces podemos “perder la cabeza” y tenemos reacciones de las que nos arrepentimos más tarde.
El neocortex es el lugar donde residen ideas como “respeto a todos los seres humanos” o en el que desarrollamos el sentido de transcendencia. Si lo desconectamos es mucho más difícil, puede que incluso imposible que nuestro cerebro límbico actúe de forma noviolenta.
Nuestras creencias y formas de interpretar lo que nos rodea influyen en nuestra percepción de la seguridad, por lo tanto nuestros procesos de pensamiento tienen mucho que decir a la hora activar o desactivar la amígdala, tanto mayor será la desconexión cuanto mayor sea la percepción de amenaza. Durante la fase de tensión de un conflicto, es bastante probable que la amígdala esté activada, porque las partes en conflicto se sientan amenazadas, o lo que es lo mismo, que las partes en conflicto sientan que la satisfacción de sus necesidades corren peligro y no están satisfechas. Es imprescindible que las partes en conflicto regresen a un estado de seguridad para que sus amígdalas se relajen.
Formas de gestionar un sistema nervioso en situación de estrés, por ejemplo durante un conflicto
Son varios los estudios que han demostrado que recibir empatía es una de las maneras más efectivas de relajar la amígdala. En concreto, esto se traduce en tener a otro ser humano cerca, tranquilo, abierto y receptivo ante nuestra experiencia. Cuando esto sucede es más probable que percibamos al otro como alguien que nos ayuda, y por lo tanto se reduzca nuestra sensación de peligro. A partir de aquí seremos más capaces de ser conscientes de cómo nos sentimos y poder nombrar dichos sentimientos también calmará la activación de la amígdala al percibir esta que el neocortex vuelve estar implicado y haciéndose cargo de la situación.
Empatía como base de las interacciones humanas
Definición de Empatía
Hay muchas formas de entender la palabra empatía, de hecho podemos afirmar que es una palabra que contiene muchas ideas y procesos
La empatía es un proceso que comprende muchos aspectos fundamentales del ser humano. Los aspectos psicológicos, cognitivos y emocionales están intrínsecamente relacionados con la Empatía.
Desde un punto de vista psicológico estamos, al igual que todos los mamíferos, a “formar parte” de la experiencia de otro ser al que percibimos como similar o relacionado con nosotros. Esto nos facilita predecir su comportamiento, colaborar si fuera necesario y establecer conexiones.
Desde un punto emocional, entrar en contacto con la experiencia de otro desencadena nuestras propias respuestas emocionales que pueden estimular el deseo de actuar de manera útil.
Desde un punto de vista cognitivo, nuestra comprensión de la situación puede ayudarnos a relacionarnos mejor con lo que la otra persona está experimentando, por lo tanto, tenemos más recursos para responder.


En resumen, podríamos decir que Empatía es la predisposición a “entrar” en la experiencia de otra persona con la intención de entenderla desde su punto de vista, sin juicio y con el deseo de ofrecer apoyo y cuidado.
El propósito y el papel de la empatía en la resolución de conflictos y los procesos de toma de decisiones
El primer propósito de un enfoque empático en una situación de conflicto es reducir la activación del cerebro límbico para estar mejor preparados para una negociación constructiva.
Una vez que se ha llegado a ese primer objetivo en un grado suficiente, la empatía nos permite conectarnos con la realidad de la otra persona, no para estar de acuerdo, justificarla o resolverla, sino para identificar las Necesidades subyacentes al conflicto. Si de alguna manera podemos ir más allá de las ideas y creencias que las personas están expresando y conectar con las Necesidades que las subyacen, podemos evitar la “diferencia” y conectarnos con lo que nos une, es decir, nuestras Necesidades humanas comunes. Cuando estamos involucrados en el proceso de resolución de conflictos o toma de decisiones, algunos aspectos clave son:
       Identificar las creencias e interpretaciones de las personas y conectarlas con las necesidades subyacentes
       Reconocer y honrar el sufrimiento y la angustia de las personas
       Identificar y dar valor a las necesidades que están detrás del pensamiento y las emociones de las personas
       Crear estrategias que puedan cumplir con la mayor cantidad de Necesidades sin poner en peligro ninguna
La empatía es un proceso clave que nos permite hacer todas estas cosas de una manera efectiva y constructiva, sin embargo, el principal obstáculo para la Empatía es la idea de que alguien está “equivocado” y, por lo tanto, no se lo merece. Esta es una de las mayores dificultades en cualquier conflicto; cuando no se está dispuesto a ver la experiencia de la otra parte por considerarla incorrecta, ilegítima y esencialmente mala. Esto significa que no se está preparado para ver más allá de las creencias y percepciones propias y no se percibe la necesidad humana que está tratando de satisfacerse, aunque sea sobre una base de creencias que no compartimos y a un coste muy alto. No necesitamos estar de acuerdo con las creencias de las personas, pero es extremadamente útil cuando podemos ver que esas creencias están ahí para tratar de satisfacer una Necesidad y tal vez podamos ofrecer nuevas perspectivas para ampliar esas creencias desde el respeto por las Necesidades, no por las creencias mismas.
Este marco desde el que entender la empatía está directamente relacionado con la lógica del encuentro a la hora de abordar los conflictos y con la comprensión de la Noviolencia como construcción social del primer capítulo. Es lo que ayuda a las personas involucradas en el conflicto a tener una noción del “otro” diferente a la de la lógica de dominación. Cuando tratamos con otros que son similares a nosotros (los mismos objetivos, razones y métodos) o simplemente diferentes a nosotros (objetivos similares, pero por diferentes razones) es más fácil desarrollar la empatía. Cuando los otros son “oponentes” (objetivos no compatibles y / o en contra) es mucho más difícil actuar con empatía.
El uso “protector de la fuerza”
Como responder de forma Noviolenta cuando las cosas no funcionan: El uso protector de la fuerza
Cuando a pesar de hacer todo lo anterior todavía no vemos ningún resultado positivo, podemos hacernos algunas preguntas fundamentales para estar seguros de hasta qué punto lo hemos intentado:
-            ¿Hemos sido capaces de reducir el nivel de estrés?
-            ¿Hemos identificado las necesidades de todas las partes involucradas?
-            ¿Han confirmado que nuestro entendimiento es correcto?
-            ¿Hemos dejado en claro que tenemos la intención de satisfacer las necesidades de todos de la misma manera y con nuestras mejores capacidades y recursos disponibles?
Estas son preguntas auto-reflexivas muy útiles para saber dónde nos encontramos. A estas preguntas le podemos sumar otras que nos ayudan a establecer si la negociación es posible (y que nivel de “dominación” o “encuentro” hay presentes en una posible negociación).
-            ¿Tenemos acceso a todas las partes involucradas en el conflicto?
-       ¿Están todas las partes comprometidas con la idea de tratar todas las necesidades como iguales?
-       ¿Tenemos el tiempo y los recursos necesarios para pasar por un proceso de negociación antes de que haya algunas consecuencias graves?
Si la respuesta a las últimas 3 preguntas es “no”, puede que sea necesario recurrir al “uso protector de la fuerza”, lo que significa actuar de manera que puede implicar el uso de la fuerza, pero no de manera punitiva, sino como mecanismo para proteger lo que percibimos que está en peligro evitando dañar a alguien. Para lograr este tipo de acción, necesitamos que nuestro paradigma de acción esté firmemente asentado en la comprensión de que todas las acciones de la otra parte son intentos de satisfacer Necesidades, incluso si estas acciones nos resultan trágicas. No puede haber lugar a un paradigma que vea las cosas en términos de “correcto / incorrecto” y “castigo / recompensa”. Por lo tanto, no estamos actuando para castigar a las personas “malas”, sino que estamos actuando para proteger a los que están en peligro, de la mejor manera posible. Para que esto sea posible, hay requisitos previos.
           Tener nuestra neocortex conectado
       No identificar al otro como el “enemigo” sino más bien como el actor de una estrategia trágica que probablemente se ha construido sobre información inexacta, miedo, dolor, trauma y creencias que no le dan el mismo valor a toda Vida y a todas las Necesidades
¿Dónde está la frontera entre Empatía y tratar todas las Necesidades como iguales?
Es muy importante recordar que Empatía no significa justificar acciones que causan sufrimiento. Aunque puedo entender las condiciones que hacen que una determinada estrategia tenga lugar, no tengo que aceptar la estrategia. Es importante recordar que todas las Necesidades son iguales, no solo las Necesidades de aquellos con quienes tratamos de empatizar, sino también las nuestras. Cuando nuestras necesidades no se cumplen tenemos el mismo derecho que cualquier otra persona para expresar esto y solicitar la negociación (habiendo dado respuesta afirmativa a las tres primeras preguntas de esta sección). Si la negociación no es posible, porque, por ejemplo, las otras partes no consideran nuestras necesidades como iguales y existe una clara situación de desequilibrio de poder, entonces tenemos la responsabilidad de satisfacer nuestras Necesidades de la mejor manera posible a nuestro alcance. A veces, esto significa no poder satisfacer las Necesidades de los demás en un primer momento tanto como quisiéramos porque no estamos en condiciones de entenderlos o ayudar a satisfacer sus necesidades de la manera en que ellos quisieran. Tendremos que crear las condiciones para entenderlos mientras tratamos de proteger nuestras necesidades bajo un enfoque no violento (capítulo 1) que no sigue la lógica de dominación (eliminando o sometiendo al otro). Protegeremos nuestras necesidades al tiempo que “forzaremos” las condiciones para una negociación empática (teniendo siempre presente la lógica de negociación o encuentro, incluso aunque a veces parezca que solo podemos proteger nuestras necesidades). Esta es la forma en que casi todos los movimientos noviolentos que luchan por el cambio social deben seguir, cuando los “otros” no reconocen sus Necesidades como iguales. Esto es lo que guía estos movimientos en una situación de confrontación (capítulo 1) con el otro.