(apuntes sobre Facilitacion Noviolenta de Comunidades para Transiciones Ecosociales: F-NET)
Sobre textos de: Nacho García Pedraza, Jose Luis Fernández Casadevante, Javier Fernández Ramos, Tatiana Sibilia, Fernando Cembranos. Jose Angel Medina. Introducción de: Yayo Herrero
COMUNICACION NOVIOLENTA
La CNV
nos invita a prestar atención a nuestro lenguaje para tomar conciencia de los
procesos internos que activa; juzgar, comparar, atribuir responsabilidades
(culpar), impartir castigos, exigir e imponer la voluntad propia a la del otro.
Marshall
Rosenberg afirma que el tipo de sociedad que se genera a partir de nuestro
lenguaje pertenece a la “cultura de la dominación”, cuyos pilares residen en
los conceptos de “bien vs mal” y se refuerzan por otros como “recompensa,
castigo, culpa y vergüenza”.
El lenguaje como herramienta para definir la realidad
El lenguaje y el desarrollo de las estructuras
cognitivas
En el
desarrollo de los seres humanos, a nivel neurológico, hay varios momentos
claves que tienen una influencia muy importante en ámbitos como el desarrollo
cognitivo, las respuestas emocionales y las relaciones. Antes de la aparición
del lenguaje, los bebes son fundamentalmente seres sensoriales, es decir, que
el canal de comunicación entre el bebé y el exterior es fundamentalmente el
sistema sensorial que traslada los estímulos del exterior al interior a través
del sistema nervioso. Allí son procesados de forma inmediata sin la mediación
de conceptos. Los bebés viven en un estado de activación sensorial dónde todos
los estímulos son percibidos al mismo tiempo formando parte de un todo
sensorial y las respuestas tienen también un carácter sensorial, asociado con
necesidades psicológicas y emocionales.
Con la
llegada del lenguaje, tiene lugar un importante cambio. El lenguaje nos ofrece
otra manera de relacionarnos con el exterior y los estímulos que nos ofrece, no
solo a través de la estimulación sensorial, sino también a través de los conceptos
que permiten empezar a organizar estas experiencias y les van dando
significado.
A partir
de estos conceptos, los bebés empiezan a gestionar sus experiencias y pueden
comunicárselas a otras personas. Esto marca el comienzo de la activación del
neocortex y señala también una etapa nueva en el desarrollo de la persona, a
partir de la cual los bebés empiezan a participar en el contexto social y
cultural que les rodea, absorbiendo las normas, costumbres, creencias que son
transmitidas a partir del lenguaje.
El lenguaje como Marco de percepción de los
procesos
El
lenguaje constituye la piedra angular sobre la que se articula el proceso
cognitivo en si mismo, no solo a través de los conceptos, sino también a partir
de la organización de dichos conceptos, que incrementa la capacidad de generar
percepciones: Se produce el marco conceptual de organización y dotación de
significado que acompaña las experiencias sensoriales. Nuestras percepciones
determinan nuestra manera de ver el mundo y de interactuar con él. Un alto
nivel de subjetividad en la realidad cuando nos referimos a ella, y el lenguaje
contribuye de forma, habitualmente inconsciente, a esta subjetividad en la
percepción de lo que nos rodea.
Los 4 pasos de
la CNV como proceso de diferenciar y tomar conciencia
Las 4 distinciones principales son:
-
Observar
no es lo mismo que juzgar, interpretar o comparar
Observación: Mi marido come más rápido que yo.
Observación: Mi marido come más rápido que yo.
Interpretación: A mi marido
le tiene sin cuidado y es poco respetuoso a la hora de la comida
Necesidad:
Necesito tranquilidad y orden
Estrategia: Necesito que tú
limpies la cocina
-
Sentimientos
no es lo mismo que evaluaciones ocultas
Sentimiento:
Estoy (me siento) preocupado y confuso.
Evaluación oculta: Me siento engañado.
-
Peticiones
no es lo mismo que exigencias
Petición:
¿Te parece bien que vayamos a visitar a mis abuelos este fin de semana?’
Exigencia: Tenemos que ir a ver a mis abuelos
este fin de semana.
La clave:
Distinguir entre Necesidades y estrategias
Una de
las mayores contribuciones de la CNV es identificar las necesidades como
motivaciones universales para nuestras acciones. En la CNV se tratan las Necesidades
como “la manifestación de la Vida en si misma que busca su realización a través
de todos y cada uno de los seres vivos” Nos lleva a una comprensión de las
Necesidades muy distinta de la habitual basada en carencias y debilidades. Las
Necesidades son presentadas como una manifestación de la energía de la Vida que
une a todos los seres vivos y nos invita, a través de la satisfacción de las
Necesidades, a enriquecer la Vida. Todas las Necesidades tienen así la misma
importancia y valor, que no la misma urgencia, y nuestro objetivo es satisfacer
la mayor cantidad de necesidades sin que unas prevalezcan sobre las otras.
Una de
las principales confusiones en nuestro lenguaje es que presentamos estrategias
(formas de abordar una necesidad) como si fueran necesidades, y esta confusión
es una de las mayores dificultades para gestionar un conflicto de forma
satisfactoria. Nuestras estrategias son las acciones que elegimos, de forma más
o menos consciente, para intentar satisfacer nuestras necesidades. Mientras que
las necesidades son universales (ver apartado sobre motivaciones y necesidades
en los grupos), las estrategias dependen de muchos factores, como el contexto
sociocultural, los recursos disponibles, traumas, costumbres, nivel de
conciencia, etc... Los conflictos se dan casi siempre al nivel de las estrategias,
no al de las necesidades. Podríamos entender que las necesidades son lo “innegociable”
mientras que se puede negociar las estrategias.
De la
misma manera que entendemos los juicios y las interpretaciones como una “trágica
expresión de nuestras necesidades” (Rosemberg), podemos ver como nuestras emociones
son una “alarma” psicológica, cuyo propósito es alertarnos si nuestras necesidades
están o no siendo satisfechas. Visto así, podemos considerar las Emociones como
un mecanismo para identificar y visibilizar las Necesidades subyacentes
En este
contexto, las emociones no son algo que haya que controlar o gestionar, sino
una valiosa fuente de información que nos permite ser más consciente de las
Necesidades que se ponen en juego en cada situación.
Entender el sistema nervioso para facilitar las interacciones entre las
personas
El sistema límbico y el neocortex
El
sistema nervioso humano es una red que se compone de millones de conexiones
neuronales y diversos órganos. El cerebro es la parte central de esta red y
entender algunas de sus funciones principales nos puede ayudar a saber cómo
gestionarnos y cómo gestionar nuestras relaciones.
Las tres partes principales del cerebro humano
El
cerebro reptiliano, es responsable del funcionamiento adecuado de todos los procesos
vitales del organismo (homeostasis, circulación, respiración, digestión, etc...)
El
cerebro límbico, también conocido como el cerebro emocional, se ocupa
fundamentalmente de la supervivencia del organismo en el contexto que le rodea.
Aquí encontramos 5 emociones principales nos aportan información sobre el
estado de nuestra relación con el entorno y el nivel de seguridad en el que nos
encontramos: Ira, tristeza, miedo, preocupación y alegría. El cerebro límbico,
a través de una región llamada la Amígdala, es el primer puerto para la evaluación
de los estímulos sensoriales que recibimos. Esta área del cerebro recibe los
estímulos y evalúa si el nivel de seguridad del organismo es aceptable,
transmitiendo la información al neocortex para una valoración posterior y una toma
de decisiones. La Amígdala no tiene las siguientes funciones: El lenguaje, la
lógica, la percepción temporal, la conciencia y la empatía. Todas estas son
funciones que se desarrollan en el neocortex.
El neocortex, es la última parte que se desarrolla en el cerebro humano
y es dónde tienen lugar la mayor parte de las capacidades que son específicas del
ser humano, como el lenguaje complejo, la lógica, la intuición, la noción del
espacio y el tiempo, la empatía, el análisis, la creatividad, la imaginación,
la conciencia, etc… el organismo de los seres humanos es único en la naturaleza
en gran parte debido al trabajo coordinado del hemisferio derecho y el
izquierdo y de una serie de procesos tremendamente complejos que se dan entre
ellos.
El sistema nervioso en situación de estrés
Cuando
la Amígdala considera que el nivel de peligro o amenaza es muy grande y urgente
como para esperar a la respuesta del neocortex, lo desconecta temporalmente y
se hace cargo a partir del sistema nervioso autónomo. Las respuestas de las que
dispone el sistema nervioso autónomo son básicamente tres: Enfrentarse, escapar,
paralizarse.
Durante
este proceso, la conexión con el neocortex, y todas sus funciones están
temporalmente suspendidas, provocando respuestas rápidas e impulsivas, a menudo
fuera del control consciente. Es un procedimiento que puede resultar muy útil
en situaciones de amenaza vital, pero desafortunadamente es frecuente que la
valoración de la Amígdala sobre nuestra situación de seguridad no sea adecuada,
debido a que carece de una perspectiva más amplia, carece de lógica o empatía.
La Amígdala está directamente relacionada con situaciones traumáticas,
registrando la información sensorial relacionada con esa experiencia traumática
y respondiendo de forma similar a estímulos similares como si la experiencia
traumática se estuviera repitiendo aunque no sea así. Esto explica porque a
veces podemos “perder la cabeza” y tenemos reacciones de las que nos
arrepentimos más tarde.
El neocortex
es el lugar donde residen ideas como “respeto a todos los seres humanos” o en
el que desarrollamos el sentido de transcendencia. Si lo desconectamos es mucho
más difícil, puede que incluso imposible que nuestro cerebro límbico actúe de
forma noviolenta.
Nuestras
creencias y formas de interpretar lo que nos rodea influyen en nuestra
percepción de la seguridad, por lo tanto nuestros procesos de pensamiento
tienen mucho que decir a la hora activar o desactivar la amígdala, tanto mayor
será la desconexión cuanto mayor sea la percepción de amenaza. Durante la fase
de tensión de un conflicto, es bastante probable que la amígdala esté activada,
porque las partes en conflicto se sientan amenazadas, o lo
que es lo mismo, que las partes en conflicto sientan que la satisfacción de sus
necesidades corren peligro y no están satisfechas. Es imprescindible que las
partes en conflicto regresen a un estado de seguridad para que sus amígdalas se
relajen.
Formas de gestionar un sistema nervioso en
situación de estrés, por ejemplo durante un conflicto
Son
varios los estudios que han demostrado que recibir empatía es una de las
maneras más efectivas de relajar la amígdala. En concreto, esto se traduce en
tener a otro ser humano cerca, tranquilo, abierto y receptivo ante nuestra
experiencia. Cuando esto sucede es más probable que percibamos al otro como
alguien que nos ayuda, y por lo tanto se reduzca nuestra sensación de peligro.
A partir de aquí seremos más capaces de ser conscientes de cómo nos sentimos y
poder nombrar dichos sentimientos también calmará la activación de la amígdala
al percibir esta que el neocortex vuelve estar implicado y haciéndose cargo de
la situación.
Empatía como base de las interacciones humanas
Definición de Empatía
Hay
muchas formas de entender la palabra empatía, de hecho podemos afirmar que es
una palabra que contiene muchas ideas y procesos
La
empatía es un proceso que comprende muchos aspectos fundamentales del ser
humano. Los aspectos psicológicos, cognitivos y emocionales están
intrínsecamente relacionados con la Empatía.
Desde un
punto de vista psicológico estamos, al igual que todos los mamíferos, a “formar
parte” de la experiencia de otro ser al que percibimos como similar o
relacionado con nosotros. Esto nos facilita predecir su comportamiento,
colaborar si fuera necesario y establecer conexiones.
Desde un
punto emocional, entrar en contacto con la experiencia de otro desencadena
nuestras propias respuestas emocionales que pueden estimular el deseo de actuar
de manera útil.
Desde un
punto de vista cognitivo, nuestra comprensión de la situación puede ayudarnos a
relacionarnos mejor con lo que la otra persona está experimentando, por lo
tanto, tenemos más recursos para responder.
En resumen, podríamos decir que Empatía es la predisposición a “entrar”
en la experiencia de otra persona con la intención de entenderla desde su punto
de vista, sin juicio y con el deseo de ofrecer apoyo y cuidado.
El propósito y el papel de la empatía en la
resolución de conflictos y los procesos de toma de decisiones
El
primer propósito de un enfoque empático en una situación de conflicto es reducir
la activación del cerebro límbico para estar mejor preparados para una
negociación constructiva.
Una vez
que se ha llegado a ese primer objetivo en un grado suficiente, la empatía nos
permite conectarnos con la realidad de la otra persona, no para estar de
acuerdo, justificarla o resolverla, sino para identificar las Necesidades
subyacentes al conflicto. Si de alguna manera podemos ir más allá de las ideas
y creencias que las personas están expresando y conectar con las Necesidades
que las subyacen, podemos evitar la “diferencia” y conectarnos con lo que nos
une, es decir, nuestras Necesidades humanas comunes. Cuando estamos
involucrados en el proceso de resolución de conflictos o toma de decisiones,
algunos aspectos clave son:
• Identificar
las creencias e interpretaciones de las personas y conectarlas con las
necesidades subyacentes
• Reconocer
y honrar el sufrimiento y la angustia de las personas
• Identificar
y dar valor a las necesidades que están detrás del pensamiento y las emociones
de las personas
• Crear
estrategias que puedan cumplir con la mayor cantidad de Necesidades sin poner
en peligro ninguna
La empatía es un proceso clave que nos permite hacer todas estas cosas
de una manera efectiva y constructiva, sin embargo, el principal obstáculo para
la Empatía es la idea de que alguien está “equivocado” y, por lo tanto, no se
lo merece. Esta es una de las mayores dificultades en cualquier conflicto;
cuando no se está dispuesto a ver la experiencia de la otra parte por considerarla
incorrecta, ilegítima y esencialmente mala. Esto significa que no se está
preparado para ver más allá de las creencias y percepciones propias y no se
percibe la necesidad humana que está tratando de satisfacerse, aunque sea sobre
una base de creencias que no compartimos y a un coste muy alto. No necesitamos
estar de acuerdo con las creencias de las personas, pero es extremadamente útil
cuando podemos ver que esas creencias están ahí para tratar de satisfacer una
Necesidad y tal vez podamos ofrecer nuevas perspectivas para ampliar esas
creencias desde el respeto por las Necesidades, no por las creencias mismas.
Este
marco desde el que entender la empatía está directamente relacionado con la lógica
del encuentro a la hora de abordar los conflictos y con la comprensión de la
Noviolencia como construcción social del primer capítulo. Es lo que ayuda a las
personas involucradas en el conflicto a tener una noción del “otro” diferente a
la de la lógica de dominación. Cuando tratamos con otros que son similares a
nosotros (los mismos objetivos, razones y métodos) o simplemente diferentes a
nosotros (objetivos similares, pero por diferentes razones) es más fácil
desarrollar la empatía. Cuando los otros son “oponentes” (objetivos no
compatibles y / o en contra) es mucho más difícil actuar con empatía.
El uso “protector de la fuerza”
Como responder de forma Noviolenta cuando las
cosas no funcionan: El uso protector de la fuerza
Cuando a
pesar de hacer todo lo anterior todavía no vemos ningún resultado positivo,
podemos hacernos algunas preguntas fundamentales para estar seguros de hasta qué
punto lo hemos intentado:
-
¿Hemos sido capaces de reducir el nivel de estrés?
-
¿Hemos identificado las necesidades de todas las
partes involucradas?
-
¿Hemos dejado en claro que tenemos la intención
de satisfacer las necesidades de todos de la misma manera y con nuestras
mejores capacidades y recursos disponibles?
Estas
son preguntas auto-reflexivas muy útiles para saber dónde nos encontramos. A
estas preguntas le podemos sumar otras que nos ayudan a establecer si la
negociación es posible (y que nivel de “dominación” o “encuentro” hay presentes
en una posible negociación).
-
¿Tenemos acceso a todas las partes involucradas
en el conflicto?
- ¿Están
todas las partes comprometidas con la idea de tratar todas las necesidades como
iguales?
- ¿Tenemos
el tiempo y los recursos necesarios para pasar por un proceso de negociación
antes de que haya algunas consecuencias graves?
Si la
respuesta a las últimas 3 preguntas es “no”, puede que sea necesario recurrir
al “uso protector de la fuerza”, lo que significa actuar de manera que puede
implicar el uso de la fuerza, pero no de manera punitiva, sino como mecanismo
para proteger lo que percibimos que está en peligro evitando dañar a alguien.
Para lograr este tipo de acción, necesitamos que nuestro paradigma de acción
esté firmemente asentado en la comprensión de que todas las acciones de la otra
parte son intentos de satisfacer Necesidades, incluso si estas acciones nos
resultan trágicas. No puede haber lugar a un paradigma que vea las cosas en
términos de “correcto / incorrecto” y “castigo / recompensa”. Por lo tanto, no
estamos actuando para castigar a las personas “malas”, sino que estamos
actuando para proteger a los que están en peligro, de la mejor manera posible.
Para que esto sea posible, hay requisitos previos.
•
Tener nuestra neocortex conectado
• No
identificar al otro como el “enemigo” sino más bien como el actor de una
estrategia trágica que probablemente se ha construido sobre información
inexacta, miedo, dolor, trauma y creencias que no le dan el mismo valor a toda
Vida y a todas las Necesidades
Es muy
importante recordar que Empatía no significa justificar acciones que causan
sufrimiento. Aunque puedo entender las condiciones que hacen que una
determinada estrategia tenga lugar, no tengo que aceptar la estrategia. Es
importante recordar que todas las Necesidades son iguales, no solo las
Necesidades de aquellos con quienes tratamos de empatizar, sino también las
nuestras. Cuando nuestras necesidades no se cumplen tenemos el mismo derecho
que cualquier otra persona para expresar esto y solicitar la negociación
(habiendo dado respuesta afirmativa a las tres primeras preguntas de esta
sección). Si la negociación no es posible, porque, por ejemplo, las otras
partes no consideran nuestras necesidades como iguales y existe una clara
situación de desequilibrio de poder, entonces tenemos la responsabilidad de
satisfacer nuestras Necesidades de la mejor manera posible a nuestro alcance. A
veces, esto significa no poder satisfacer las Necesidades de los demás en un
primer momento tanto como quisiéramos porque no estamos en condiciones de
entenderlos o ayudar a satisfacer sus necesidades de la manera en que ellos
quisieran. Tendremos que crear las condiciones para entenderlos mientras
tratamos de proteger nuestras necesidades bajo un enfoque no violento (capítulo
1) que no sigue la lógica de dominación (eliminando o sometiendo al otro).
Protegeremos nuestras necesidades al tiempo que “forzaremos” las condiciones
para una negociación empática (teniendo siempre presente la lógica de
negociación o encuentro, incluso aunque a veces parezca que solo podemos
proteger nuestras necesidades). Esta es la forma en que casi todos los
movimientos noviolentos que luchan por el cambio social deben seguir, cuando
los “otros” no reconocen sus Necesidades como iguales. Esto es lo que guía
estos movimientos en una situación de confrontación (capítulo 1) con el otro.